25/12/2009

No, en serio…

Posted in Dientes de Engranaje tagged , , , , , a 10:23 pm por interloper

“Erase una vez una persona de corta edad llamada Caperucita Roja que vivía con su madre en la linde de un bosque. Un día, su madre le pidió que llevase una cesta con fruta fresca y agua mineral a casa de su abuela, pero no porque lo considerara una labor propia de mujeres, atención, sino porque ello representaba un acto generoso que contribuía a afianzar la sensación de comunidad. Además, su abuela no estaba enferma; antes bien, gozaba de completa salud física y mental y era perfectamente capaz de cuidar de sí misma como persona adulta y madura que era. Así, Caperucita Roja cogió su cesta y emprendió el camino a través del bosque…”

Es el principio de un cuento-parodia sobre una Caperucita Roja políticamente correcta. Jajaja, jijiji, qué tontería, qué gracioso.

Lo chungo viene cuando te enteras de que el Instituto de la Mujer del Gobierno de Cantabria se está gastando el dinero público (si, ese que tanta falta hace ahora en tiempos de crisis) en gilipolleces igual de grandes: Tarzana y Ceniciento, dos adaptaciones “no sexistas” de los cuentos clásicos.

Señores y señoras del Instituto: si nadie se lo ha dicho hasta ahora, han gastado un buen dinero (me gustaría saber cuánto exactamente) es una SOBERANA GILIPOLLEZ (así, con mayúsculas y mayúsculos). Casi cuesta dar motivos que sustenten el que la finalidad de esos cuentos son una soplapollez (perdón por el lenguaje soez, pero esque me han tocado mucho las narices, yo de normal no soy así, lo prometo) porque cae por su propio peso. Pero por lo menos diré que, haciendo eso, casi consiguen crear más discriminación de la que “eliminan”, porque mientras que antes había “un protagonista” o “una protagonista”, ustedes se están dedicando a hacer énfasis en su sexo, haciendo que el foco de la historia pase del argumento original a si al humano criado entre monos le cuelga o no una liana entre las piernas.

Amos, no me jodas…