26/07/2009

Cambiando el modelo

Posted in Dientes de Engranaje, Música tagged , , , , a 3:22 pm por interloper

spotify-mobileLo llevo diciendo mucho tiempo. El cambio en el modelo de negocio audiovisual es una necesidad, y quienes (como ciertas $ociedades de autore$) se oponen a él en lugar de tratar de favorecerlo están condenados a desaparecer. Internet ha generado una importante necesidad de renovarse o morir al mundo de la música y el cine. Y la muestra de cómo hacer bien las cosas y saber aprovechar los medios que hay al alcance se llama Spotify. Con un catálogo gigantesco (aunque con algunas ausencias muy graves aún, como la de Metallica), variadísimo, y que no para de crecer dia a dia, el programa ofrece música gratuita, con alta calidad de sonido, y lo más importante de todo: legal. El único coste para el usuario que no esté dispuesto a pagar la tarifa premium (10€ mensuales, una copa una noche de fiesta en el Reina Bruja de Madrid) es tener que escuchar un par de anuncios cada 20 minutos. Muchas discográficas se han subido ya al carro, la cosa marcha, y todos salimos ganando.

Pero aún en fase beta, Spotify sigue teniendo un problema: para poder escuchar música hace falta estar conectado a internet. Youtube ya ofrece la posibilidad de hacer listas de reproducción, en goear se pueden almacenar también, pero al igual que el nuevo programa, para todos ellos seguimos necesitando estar enchufados a la red de redes para disfrutar de ellos. Por ello, hay quien argumenta que la piratería seguirá existiendo. Y estoy de acuerdo con ello. Mientras falten discos en Spotify, merecerá la pena tenerlo comprado o descargado para escucharlo. Mientras necesitemos una conexión a internet para escucharlo, hará falta tenerlo almacenado en algún soporte físico para la reproducción. Como quien viaja en coche y quiere ir saboreando sus canciones favoritas mientras conduce. Yo creo que, para solucionar esto, lo que hace falta es un nuevo paso adelante. Dejemos madurar a Spotify, pero empecemos a pensar en qué sucederá cuando el modelo se implante por completo. La tecnología la tenemos ya, y ahora solo falta concienciar a quienes la manejan de que ésto es posible.

Las principales operadoras móviles tienen cobertura de red en más del 90% del país, y a cada dia que pasa, hasta en el metro va siendo posible utilizar los teléfonos. Teléfonos cada vez más avanzados, que ya son mas bien ordenadores portátiles en miniatura. Nos permiten conectarnos a internet, navegar y revisar nuestro correo. Y para ello, las operadoras establecen paquetes de precios en los que se incluye la tarificación de datos… Bien, distingamos los datos de un programa como Spotify, y hagamos que esos datos se facturen aparte. Paquete Spotify Plus de Movistar: consumo mínimo de 9€ en llamadas, de 10€ en datos, y 5€ en datos Spotify Móvil Básico (12€ con Spotify Móvil Premium). ¿Por qué no? Eliminemos la mayor barrera de la música en streaming: la falta de portabilidad. Si llevamos el modelo de Spotify al teléfono móvil, nos podremos llevar la música donde queramos, y lo estaremos haciendo legalmente. Las discográficas seguirán ganando dinero por la publicidad o las tarifas de los usuarios premium, el ciudadano de a pie no necesitará volver a descargarse un disco de internet, porque los tendrá todos a dos clicks, y en cualquier parte de la ciudad. Según leo, la aplicación ya está en desarrollo, pero el programa solo sin unas tarifas de teléfono adecuadas perdería parte de su potencia. No estoy dispuesto a que me lleguen facturas de 60€ de datos cada mes.

Extendamos ahora ese modelo al cine. Películas y series en streaming de alta calidad, con 5 minutos de publicidad cada media hora de película. Descargarse películas de internet? Quién lo necesita? Las podemos tener con la misma calidad que en la TDT, pero con menos anuncios… Solo es necesario que se quiera hacer. Los medios ya los tenemos, pero parece que alguien todavía no se ha dado cuenta de que la edad de piedra se terminó hace mucho tiempo ya. Una asociación americana de derechos de autor va a publicar una nueva versión de la estúpida canción “Don’t Copy That Floppy”, pero…

… ¿quién necesitará copiar nada cuando todo esté disponible para el libre acceso en la red, con solo unos pocos anuncios de por medio?

El problema que tendremos que afrontar en caso de que una versión móvil de Spotify se generalizase sería la de tener que lidiar con los toca-huevos-con-el-movil-en-el-metro versión 2.0 con conectividad mejorada. Pero como se suele decir… Es el menor de dos males.

03/07/2009

Espam!

Posted in 3 en 1 a 9:15 pm por interloper

monty_python_spam

Bueno, como va correspondiendo, un poquito de espám al canto… Aficionado a las tonteridas y girilipolleces varias, y asumiendo que, en el fondo, tanta tontería acumulada a lo largo de años de facultad (la exposición a la radiación de los monitores os afectará a todos antes o después a la cabeza… por no hablar de a los genitales) tenía que tener su utilidad, me he unido a la aventura blogístico-tiracomiquera de Chechu y Entrari, Insomnio Dominguero.

De momento, poneos a vistarlo ya, copón! Y luego ya hablaremos de nuestros honorarios…

01/07/2009

Every Red Heart Shines Toward the Red Sun

Posted in 3 en 1, Música a 10:45 am por interloper

The Great Leap Forward poured down upon us one day like a mighty storm, suddenly and furiously blinding our senses. We stood transfixed in blank devotion as our Leader spoke to us, looking down on our mute faces with a great, raging, and unseeing eye. Like the Howling Glory of the Darkest Winds, this voice was thunderous and the words holy, tangling their way around our hearts and clutching our innocent awe. A message of avarice rained down upon us and carried us away into false dreams of endless riches:

“Annihilate the sparrow, that stealer of seed, and our harvests will abound; We will watch our wealth flood in.”

And by our own hand did every last bird lie silent in their puddles, the air barren of song as the clouds drifted away. For killing their greatest enemy, the locusts noisily thanked us and turned their jaws toward our crops, swallowing our greed whole. Millions starved and we became skinnier and skinnier, while our leaders became fatter and fatter.

Finally, as that blazing Sun shone down upon us, did we know that true enemy was the voice of blind idolatry; and only then did we begin to think for ourselves.