27/12/2008

2008 páginas

Posted in Dientes de Engranaje, Libros a 4:34 pm por interloper

Hace algunos meses me propuse, desde este mismo blog, aumentar la cantidad de libros que leía anualmente. Pero en vez de contabilizar por número de libros, lo planteé por número de páginas leidas. En concreto, establecí buscar la meta de leer un total de 18300 páginas.

El resultado, por desgracia, está lejos de acercarse a esa cifra… A falta de unas pocas horas para terminar el año, las estadísiticas de Anobii me informan de que apenas he superado la cifra de las 7000 páginas. Es decir, en torno a una tercera parte de la cifra que pretendía alcanzar (la cual, vista en perspectiva, y enmarcada en la montaña rusa que ha sido este año, se me antoja ahora como demasiado ambiciosa). Traducido este dato a libros, la suma asciende a 22 libros… Estos, concretamente:

01 – La Rueda del Tiempo: Nueva Primavera (Robert Jordan)
02 – Leonardo: El Vuelo de la Mente (Charles Nicholl)
03 – Tropas del Espacio (Robert A. Heinlein)
04 – El Niño con el Pijama de Rayas (John Boyne)
05 – World War Z (Max Brooks)
06 – Señores del Olimpo (Javier Negrete)
07 – La Casa Infernal (Richard Matheson)
08 – La Guerra de las Salamandras (Karel Capek)
09 – Hamlet (William Shakespeare)
10 – Fahrenheit 451 (Ray Bradbury)
11 – La Biblia del Ateo (Joan Konner)
12 – The Turn of the Screw (Henry James)
13 – The Hitchhicker’s Guide to the Galaxy (Douglas Adams)
14 – jPod (Douglas Coupland)
15 – Hell (Yasutaka Tsutsui)
16 – Tao Te Ching (Lao-Tse)
17 – La Nueva Mente del Emperador (Roger Penrose)
18 – Hogfather (Terry Pratchett)
19 – 2001: A Space Oddysey (Arthur C. Clarke)
20 – El Alamein (Jon Latimer)
21 – La Fortaleza Digital (Dan Brown)
22 – Don Juan Tenorio (José Zorrilla)

En resumen, una colección bastante heterogénea, que incluye de todo, desde humor hasta filosofía, desde literatura de usar y tirar hasta clásicos atemporales… El objetivo de esta entrada no es otro que el de seleccionar algunos de estos libros para ofrecer una pequeña impresión, en líneas generales, sobre ellos.

En primer lugar, me gustaría empezar haciendo una recomendación… Nunca leáis Hell. Es preferible dedicar una tarde completa de vuestra vida a alguna actividad más productiva, como la clasificación por tamaños de las pelusas de debajo de vuestra cama, la repostería, o seguir el vuelo de una mosca. Es, con bastante probabilidad, el peor libro que he leído nunca, del cual lo único bueno que se puede decir es que es corto. Y aun así, os parecerá demasiado largo. De veras, no entiendo qué editor pudo pensar que las historias inconexas de un puñado de japoneses muriendo podrían ser interesantes. ¿Acaso alguien se leyó el libro antes de mandarlo a la imprenta? Lo dudo.

También me llevé una pequeña decepción nada mas empezar el año, con Nueva Primavera. La saga de La Rueda del Tiempo tiene casi una veintena de libros editados, y una cantidad enorme de seguidores a lo largo de todo el mundo. Hasta sacaron un videojuego basado en sus historias, y en España a nadie se le ha ocurrido sacar ediciones de bolsillo de la saga (pudiendo vender libros a 16€, para qué hacer una edición a 6€?), y llevaba tiempo tratando de hacerme con alguna de las novelas. Así que por fin conseguí empezar con la precuela de la saga. Menudo tostón de novela. Un poco de acción en los dos últimos capítulos, precedidos de 500 soporíferas páginas… Que me quitó para todo el año las ganas de leer el siguiente!

Por suerte, como suele suceder todos los años, también hubo espacio para alguno de esos libros que, una vez terminado, piensas “Cuando tenga casa propia, de este tendré una copia en mi estantería. Obligatoriamente”. En 2008, uno de esos libros fue Tropas del Espacio (gracias por la recomendación, Larteas!). A pesar de que la desastrosa película haya hecho estragos en la fama de esta novela, la tinta contenida en esas páginas es una auténtica obra de arte, perfilando algunos personajes totalmente míticos, y plasmando algunas (muchas) ideas y frases con las que, se podrá estar o no de acuerdo con ellas, pero tienen una fuerza y una entidad arrolladoras. Totalmente must! Y tres cuartos de lo mismo se podría decir de Fahrenheit 451, un anti-utopía que debería estar, junto a 1984 y Un Mundo Feliz, en las estanterías de todas las casas.

Hubo también algo de literatura de consumo, como suele gustarme llamarla… Libros que son, simplemente, para desconectar un poco del mundo, olvidarte de lo que has estado haciendo hasta el momento, y sumergirte en una historia que no tiene por qué ser un clásico, ni una maravilla. Así, por ejemplo, es lo que encontré en La Casa Infernal (el cual escogí por haber sido escrito por Matheson) o La Fortaleza Digital de Dan Brown.

Hablando de Brown, que hace unos cuantos años estuvo tan de moda a raiz de su Código DaVinci (ya que estamos: muy recomendable Leonardo: El Vuelo de la Mente, una excelente biografía del genio florentino), este año volví a constatar que no necesariamente best-seller significa obligatoriamente buen libro… El Niño del Pijama de Rayas me pareció una excelente idea desaprovechada por completo por un enfoque, desde mi punto de vista, desatinado y unas situaciones muy poco creíbles. Mucho ruido, y pocas nueces.

Y por último (aunque de la lista me haya dejado por comentar muchas cosas en el tintero), la cuestión es… ¿Cual es, para mi gusto, el mejor libro del año? Hasta hace tres días, el puesto estaba reservado a Halmet. Si es uno de los clásicos indiscutibles de la historia de la literatura es por un motivo, y el único argumento que hace falta para convencerse de ello es la misma lectura de la obra. Pero entonces fue cuando, habiendo terminado el libro anterior, y sin nada que llevarme a las manos, mi padre me dijo “Has leido Don Juan Tenorio?”. Unas pocas horas después, con el último libro del año, toda mi lista tuvo que ser desplazada, porque el primer puesto del año había cambiado de manos.

Y así pues, a pesar de haberme quedado en una tercera parte de lo que me propuse para este año que pronto termina, la verdad es que acabo bastante satisfecho de haber conseguido no solo variedad sino, además, calidad. Puede que, a falta de tres dias aún para terminar 2008, todavía me de tiempo a terminar alguna lectura más (Rebelión en la Granja, de Orwell parece un título lo suficientemente corto), pero ya llega la hora de plantearse las marcas de 2009. Llegado este año a las 7000 páginas, lo más conveniente parece pensar, sencillamente, en superarlas. Pero pensando en llegar un poco más lejos, trataré de que la superación no sea solo por el mínimo, sino por un margen lo suficientemente holgado… De modo que, en 2009, espero alcanzar las 10500 (si, un 50% más) páginas. Dentro de un año volveremos por aquí, y echaremos cuentas.

¿Qué has leído tú este año? ¿Cual ha sido tu mejor libro en 2008? ¿Y el peor?

DON JUAN
Con oro nada hay que falle;
Ciutti, ya sabes mi intento:
a las nueve, en el convento;
a las diez, en esta calle.

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Felices fiestas

Posted in 3 en 1, Videos a 12:59 pm por interloper

Como bien dice el post de Malaprensa donde he visto este video, una de las felicitaciones navideñas más raras (pero originales) que he visto…

25/12/2008

Amar hasta fracasar

Posted in Libros a 5:27 pm por interloper

Está todavía en el aire la polémica sobre la campaña de publicidad del Ministerio de Sanidad para fomentar el uso del preservativo y el supuesto plagio al tema Efectos Vocales de Natch… Hoy, leyendo un artículo del casi siempre acertado blog de David Bravo, me he encontrado una composición de Rubén Darío que, hasta la fecha, desconocía, pero que me ha parecido sobresaliente… El nombre, Amar hasta fracasar

La Habana aclamaba a Ana, la dama más agarbada, más afamada. Amaba a Ana Blas, galán asaz cabal, tal amaba Chactas a Atala.

Ya pasaban largas albas para Ana, para Blas; mas nada alcanzaban. Casar trataban; mas hallaban avaras a las hadas, para dar grata andanza a tal plan.

La plaza, llamada Armas, daba casa a la dama; Blas la hablaba cada mañana; mas la mamá, llamada Marta Albar, nada alcanzaba. La tal mamá trataba jamás casar a Ana hasta hallar gran galán, casa alta, ancha arca para apañar larga plata, para agarrar adahalas. ¡Bravas agallas! ¿Mas bastaba tal cábala?. Nada ¡ca! ¡nada basta a tajar la llamada aflamada!

Ana alzaba la cama al aclarar; Blas la hallaba ya parada a la bajada. Las gradas callaban las alharacas adaptadas a almas tan abrasadas. Allá, halagadas faz a faz, pactaban hasta la parca amar Blas a Ana, Ana a Blas. ¡Ah ráfagas claras bajadas a las almas arrastradas a amar!. Gratas pasan para apalambrarlas más, para clavar la azagaya al alma. ¡Ya nada habrá capaz a arrancarla!.

Pasaban las añadas. Acabada la marcada para dar Blas a Ana las sagradas arras, trataban hablar a Marta para afrancar a Ana, hablar al abad, abastar saya, manta, sábanas, cama, alhajar casa ¡ca! ¡nada faltaba para andar al altar!

Mas la mañana marcada, trata Marta ¡mala andanza! pasar a Santa Clara al alba, para clamar a la santa adaptada al galán para Ana. Agarrada bajaba ya las gradas; mas ¡caramba! halla a Ana abrazada a Blas, cara a cara. ¡Ah! la a nada basta para trazar la zambra armada. Marta araña a Ana, tal arañan las gatas a las ratas; Blas la ampara; para parar las brazadas a Marta, agárrala la saya. Marta lanza las palabras más malas a más alta garganta. Al azar pasan atalayas, alarmadas a tal algazara, atalantadas a las palabras:

-¡Acá! ¡Acá! ¡Atrapad al canalla mata-damas! ¡Amarrad al rapaz!

Van a la casa: Blas arranca tablas a las gradas para lanzar a la armada; mas nada hará para tantas armas blancas. Clama, apalabra, aclara ¡vanas palabras! Nada alcanza. Amarran a Blas. Marta manda a Ana para Santa Clara; Blas va a la cabaña. ¡Ah! ¡Mañana fatal!

¡Bárbara Marta! Avara bajasa6 al atrancar a Ana tras las barbacanas sagradas (algar fatal para damas blandas). ¿Trataba alcanzar paz a Ana? ¡Ca! ¡Asparla, alafagarla, matarla! Tal trataba la malvada Marta. Ana, cada alba, amaba más a Blas; cada alba más aflatada, aflacaba más. Blas, a la banda allá la mar, tras Casa Blanca, asayaba a la par gran mal; a la par balaba allanar las barras para atacar la alfana, sacar la amada, hablarla, abrazarla…

Ha ya largas mañanas trama Blas la alcaldada: para tal, habla. Al rayar la alba al atalaya, da plata, saltan las barras, avanza a la playa. La lancha, ya aparada pasa al galán a La Habana. ¡Ya la has amanada gran Blas; ya vas a agarrar la aldaba para llamar a Ana! ¡Ah! ¡Avanza, galán, avanza! Clama alas al alcatraz, patas al alazán ¡avanza, galán, avanza!

Mas para nada alcanzará la llamada: atafagarán más la tapada, taparanla más. Aplaza la hazaña.

Blas la aplaza; para apartar malandanza, trata hablar a Ana para Ana nada más. Para tal alcanzar, canta a garganta baja:

La barca lanzada
allá al ancha mar
arrastra a La Habana
canalla rapaz.
Al tal, mata-damas
llamaban asaz,
mas jamás las mata,
las ha para amar.
Fallas las amarras
hará tal galán,
ca, brava alabarda
llaman a la mar.
Las alas, la aljaba,
la azagaya…¡Bah!
nada, nada basta
a tal batallar.
Ah, marcha, alma Atala
a dar grata paz,
a dar grata andanza
a Chactas acá.

Acabada la cantata Blas anda para acá, para allá, para nada alarmar al adra. Ana agradada a las palabras cantadas salta la cama. La dama la da al galán. Afanada llama a ña Blas, aya parda. Ña Blasa, zampada a la larga, nada alcanza la tal llamada; para alzarla, Ana la jala las pasas. La aya habla, Ana la acalla; habla más; la da alhajas para ablandarla. Blasa las agarra. Blanda ya, para acabar, la parda da franca bajada a Ana para la sala magna. Ya allá, Ana zafa aldaba tras aldaba hasta dar a la plaza. Allá anda Blas. ¡Para, para, Blas!

Atrás va Ana. ¡Ya llama! ¡Avanza, galán avanza! Clama alas al alcatraz, patas al alazán. ¡Avanza, galán, avanza!

-¡Amada Ana!..

-¡Blas!…

-¡Ya jamás apartarán a Blas para Ana!

-¡Ah! ¡Jamás!

-¡Alma amada!

-¡Abraza a Ana hasta matarla!

-¡¡Abraza a Blas hasta lanzar la alma!!…

A la mañana tras la pasada, alzaba ancla para Málaga la fragata Atlas. La cámara daba lar para Blas, para Ana…

Faltaba ya nada para anclar; mas la mar brava, brava, lanza a la playa la fragata: la vara.

La mar trabaja las bandas: mas brava, arranca tablas al tajamar; nada basta a salvar la fragata. ¡Ah tantas almas lanzadas al mar, ya agarradas a tablas claman, ya nadan para ganar la playa! Blas nada para acá, para allá, para hallar a Ana, para salvarla. ¡Ah tantas brazadas, tan gran afán para nada, hállala, mas la halla ya matada! ¡¡¡Matada!!!… Al palpar tan gran mal nada bala ya, nada trata alcanzar. Abraza a la ama:

-¡Amar hasta fracasar! -clama…

Ambas almas abrazadas bajan a la nada. La mar traga a Ana, traga a Blas, traga más…¡Ca! ya Ana hablaba a Blas para pañal, para fajas, para zarandajas. ¡Mamá, ya, acababa Ana. Papá, ya, acababa Blas!…

Nada habla La Habana para sacar a la plaza a Marta, tras las pasadas; mas la palma canta hartas hazañas para cardarla la lana.

Felíh navidáh!

José Zorrilla

Posted in La Frase, Libros tagged , , a 1:17 pm por interloper

“Ese vago clamor que rasga el viento
es la voz funeral de una campana:
vano remedo del postrer lamento
de un cadáver sombrío y macilento
que en sucio polvo dormirá mañana.”

Versos pronunciados durante el funeral de Larra.

19/12/2008

Facundo Cabral

Posted in La Frase a 6:10 pm por interloper

“Se dedicó a vivir y no le quedaba tiempo para hacer otra cosa.”
Facundo Cabral

05/12/2008

Autonota: Seis segundos

Posted in 3 en 1 a 7:00 pm por interloper

“Sonríe, respira y ve despacio” (Thich Nhat Hanh)

A modo de recordatorio propio… Recuerda, Interloper, la entrada de Sarah en Zen Habits. Cuando estés harto, date seis segundos para respirar y relajarte.

Dos segundos de inspiración, cuatro de expiración. Dedicar, de rato en rato, ese tiempo a relajarse de ese modo tan sencillo puede suponer una diferencia sustancial, a última hora del dia. Sarah recomienda dedicar esa media docena de segundos al relax cada vez que hagamos algo que, dado nuestro tipo de actividad, llevemos a cabo bastante a menudo:

[…]
· Si eres Contable, respira cada vez que veas un número que termine por 6.
· Si eres Profesor, respira cada vez que suene la campana del colegio.
[…]

Así que, Loper, cada vez que pulses el botón de “Update Bitstream”, respira…

Intenta acordarte…

03/12/2008

La atención deficiente

Posted in Dientes de Engranaje a 12:57 am por interloper

Leía tiempo atrás en Microsiervos que el Dr. Thomas Jackson ha llevado a cabo un estudio en la Loughborough University en el que se ha demostrado que cuando estamos realizando algún tipo de actividad y un e-mail o mensaje entrante de algún tipo nos interrumpe, tardamos aproximadamente 64 segundos en retomar nuestro hilo de pensamiento, en volver a focalizar nuestra mente en la labor que estábamos llevando a cabo. Lo cual convierte a nuestro (hasta ahora) amado Gmail Notifier en un arma de distracción masiva, llegando a robarnos del orden de ocho horas semanales si revisamos el correo con relativa frecuencia.

Hoy vuelvo a encontarme, a través de la misma fuente, una cita que me hace volver a recordar un tema al que presté atención pero que, probablemente a causa de ser víctima de ello, abandoné casi tan pronto como llegó. No solo eso, sino que ahora mismo, una revista abierta a mi lado amenaza con desviar mi atención de nuevo.

Y es que la cita de Ted Selker es totalmente cierta… Después de mucho tiempo conectados a la red y pasar las horas inmersos en un oceano infinito (para nuestra percepción) de información dispersa por tantas y tantas webs (actualmente, el número de páginas web se estima por encima de los ciento ochenta y cinco millones) nuestros cerebros se van adaptando a la actividad ya más que cotidiana de ir picoteando de aquí y de allá para completar noticias o documentación, con la consecuente desviación de atención que suponen todos los contenidos que, por el camino, nos vamos encontrando. Es el “Efecto Wikipedia“. Un artículo de la Wiki contiene una referencia a otro, el cual contiene otra referencia a otros dos, que hablan de otros cuatro… Y de ese modo, en progresión geométrica, el número de artículos de la enciclopedia on-line que tenemos a la espera de ser leídos por completo no para de crecer. Dos horas y media después nos damos cuenta de que apenas hemos completado el 20% de las páginas abiertas para leer.

Personalmente, creo que esto nos lleva, irremediablemente, hacia un serio problema, cuya raiz encontramos en el libro “La economía de la atención” de Thomas H. Davenport y John C. Beck. Y cito:

La atención es un recurso finito; ningún ser humano puede prestar atención a un número infinito de cosas. Aunque parezca increíble, las investivaciones sobre la estructura y la función de la atención indican que esta restricción no se debe a una limitación de nuestra capacidad para percibir la información. Nuestro cerebro tiene una asombrosa capacidad receptiva. Podemos observar millones de bits de datos con todos nuestros sentidos simultáneamente. A decir verdad, podemos observar demasiado, tanto que incluso se nos podría indigestar.

El problema consiste en que solamente podemos realizar una o dos acciones a la vez. Podemos dirigir la mirada en una sola dirección, alcanzar algo en un solo punto en el espacio y correr una sola carrera cada vez.

Es decir, que ante una proliferación brutal de la información a la que nos encontramos expuestos, nuestro cerebro es únicamente capaz de centrarse eficazmente en unas pocas tareas, con lo que no podemos prestar atención a todo lo que nos llega. Y sin embargo, en muchas ocasiones, desearíamos tener la habilidad de hacerlo. Lo cual nos lleva al meollo de la cuestión.

Podríamos establecer cierta analogía entre el funcionamiento de un ordenador y nuestro cerebro (aunque siempre manteniendo las distancias… Los interesados en esta materia deberían leer a Penrose), y suponer que nuestra mente, al igual que el computador, funciona mediante “hilos”. Un ordenador destina (nuevamente, simplificando el modelo) un hilo a cada proceso que ejecuta. Uno para el navegador de internet, otro para el reproductor de música, otro para el procesador de textos… Igualmente, podríamos llevar esta idea al cerebro y suponer que para cada uno de los elementos a los que queremos prestar atención lanzamos un hilo, esta vez de pensamiento. Siguiendo este camino, sabemos que el ordenador, para simular que ejecuta todas sus aplicaciones a la vez, lo que hace es intercalar pequeñas partes de ejecución de cada uno de los hilos, cambiando de uno a otro de modo que, de cara al usuario, parezca que todo sucede a la vez. Sin embargo, este cambio de hilos no es gratuito, y consume tiempo de ejecución. Y si no se planifica con cuidado, y se quiere cambiar de hilo demasiado a menudo, nos encontramos con que perderemos mucho más tiempo cambiando de contexto que ejecutando instrucciones efectivas.

En el caso del cerebro, podemos establecer ciertas analogías. El dato de los 64 segundos con que abría esta entrada podría asemejarse al retardo por el cambio de hilo dentro del procesador. Y del mismo modo, suele ser habitual el que, al centrarnos en una tarea específica, no prestemos en absoluto atención a nada más de lo que nos rodea. Como si un único proceso de adueñase de nuestro procesador, no dejando a los demás ejecutarse. Por eso, llegados a ese punto, es cuando me cuestiono si no será posible que, ante un aluvión de información como al que se encuentra sometido nuestro cerebro en internet, no hará también él una mala gestión de sus propios recursos, y derivará en un problema similar al que sucede en el ordenador.

Concretamente, estoy pensando en algún tipo de variante del Trastorno por Déficit de Atención (TDA). Se trata de un tipo de síndromes que se pueden clasificar, en líneas generales, en dos grupos: con y sin hiperactividad. En el segundo caso, se le denomina TDAH. Ambos casos parecen estar, en cierto modo, en extremos contrarios. Mientras que en el TDAH los afectados tienden a la actividad motriz excesiva, en el caso contrario los niños afectados suelen parecer “lentos” y ausentes. Sin embargo, en ambos casos se comparte el nexo común de que la persona afectada por este problema no termina las actividades que comienza, y es incapaz de centrarse en nada de lo que hace durante un tiempo prolongado. ¿Podría ser entonces posible que nuestros cerebros estuviesen convirtiéndonos a los adultos dependientes de internet (porque aunque cueste reconocerlo, es lo que somos: necesitamos conocer la información del mundo que nos rodea, y lo hacemos a través de la red) en personas que, sin caer en un extremo u otro, nos encontremos en el punto medio de los TDAs?

Creo que el mejor ejemplo de todo esto está en uno de esos e-mails en cadena que dan varias vueltas a la red dia a dia… Aquí lo tenéis:

¡¡Por fin sé lo que me pasa!!
Me han diagnosticado que padezco SADAE: Síndrome de Atención Deficiente Activado por la Edad.

Se manifiesta así:
Decido lavar el coche. Al ir hacia el garaje, veo que hay correo en la mesita de la entrada. Decido echar un vistazo a las cartas antes de lavar el coche. Dejo las llaves del coche en la mesita, voy a tirar los sobres vacíos y los anuncios en el cubo de la basura y me doy cuenta de que está lleno. Decido dejar las cartas, entre las que hay una factura, en la mesita, y llevar el cubo a vaciar en el contenedor.

Entonces pienso que, ya que voy al contenedor, puedo pagar la factura con un cheque y echarlo en el buzón que está al lado del contenedor. Saco del bolsillo el talonario de cheques y veo que sólo queda uno. Voy al despacho a buscar otro talonario y encuentro sobre la mesa la Coca Cola que me estaba bebiendo y se me había quedado olvidada. Retiro la lata para que no se vierta sobre los papeles y noto que se está calentando, por lo que decido llevarla a la nevera.

Al ir hacia la cocina me fijo en que el jarrón de flores de la cómoda de la entrada está sin agua. Dejo la Coca Cola sobre la cómoda y descubro las gafas de cerca que he estado buscando toda la mañana. Decido llevarlas a mi escritorio en el despacho y después, poner agua a las flores. Llevo las gafas al despacho, lleno una jarra de agua en la cocina y de repente, veo el mando del televisor. Alguien se lo ha dejado en la mesa de la cocina. Me acuerdo que anoche lo estuvimos buscando como locos. Decido llevarlo al salón, donde debe estar, en cuanto ponga el agua a las flores. Echo un poquito de agua a las flores y la mayor parte se derrama por el suelo. Por lo tanto vuelvo a la cocina, dejo el mando sobre la mesa y cojo unos trapos para secar el agua. Voy hacia el hall tratando de recordar qué es lo que quería hacer con estos trapos.

Al final de la tarde el coche sigue sin lavar, no he pagado la factura, el cubo de la basura está lleno, hay una lata de Coca Cola caliente en la cómoda, las flores siguen sin agua, sigue habiendo un solo cheque en mi talonario, no consigo encontrar el mando de la tele ni mis gafas de cerca, hay una fea mancha en el parquet de la entrada y no tengo ni idea de dónde están las llaves del coche.

Me quedo pensando cómo puede ser que sin haber hecho nada en toda la tarde haya estado todo el rato danzando y me encuentre tan cansado.
Hazme un favor: envía este mensaje a todos los que conozcas, porque no me acuerdo bien de a quién se lo he enviado y no te rías, porque si aún no te ha llegado, ya caerás.

P.D: Perdón por la letra tan grande, pero aun no he encontrado las gafas.

¿La mejor medicina para solucionarlo? La más evidente, y a la vez, la más complicada… Esforzarnos por hacer una cosa cada vez, terminar aquello que empezamos, y no dejar que otras cosas atrapen nuestra atención antes de haber terminado aquello en lo que nos encontremos trabajando. En definitiva, acostumbrar a nuestra cabeza a funcionar como debe. ¿Imposible? No, únicamente muy complicado… Yo, para escribir este artículo, lo he logrado… Al menos, prácticamente por completo. Y ahora, mientras pensáis en ello, yo me marcho a leer unas entradas en la Wikipedia sobre e Ambystoma mexicanum y el Lockheed SR-71, antes de que algo más reclame su atención en mi cabeza.

02/12/2008

Albert Einstein

Posted in La Frase a 2:41 pm por interloper

Albert Einstein's Desk

“Si una mesa abarrotada es síntoma de una mente abarrotada, entonces ¿qué debemos pensar de un escritorio vacío?”
[Cita e imagen obtenidas de Fogonazos]